No voy en tren, voy en ¿AVION?
Tucumán, con su alfombra roja para los inversores, no permite siquiera que éstos echen un vistazo a las posibilidades que tiene la provincia. Sencillamente, no pueden llegar. Como tampoco quienes tienen que viajar -por motivos personales, laborales, de salud o simplemente turísticos-.
En marzo, el 82% de los vuelos del país salieron con atrasos. En momentos picos, como Semana Santa, intentar tomar un avión fue llanamente una misión imposible.
Los ómnibus, por su parte, cada día están más caros, y lo que podría ser una ida a Buenos Aires de 1.45 hora, se transforma en la pérdida de medio día o más.
Lo cierto es que moverse hoy en dentro del país es una desgracia: rutas de la muerte, falta de aerolíneas y vuelos, piquetes, desvíos y atrasos, tiran por tierra cualquier intención de llegar o abandonar Tucumán.
No por nada el gobernador y su familia prefieren tomarse el Cessna para ir a Mar del Plata. Ellos conocen la realidad, aunque todos paguemos los 2.000 dólares/hora que cuesta que Alperovich & Company lleguen seguro a destino.
Si ya se olvidó cómo era viajar en avión, vea este clip.
